Primero, es un aporte muy serio y metódico para mostrar la realidad vigente en Bolivia de la problemática que involucra a los grupos indÃgenas más vulnerables del paÃs, aquellos que han sobrevivido al genocidio histórico que acarreó, sobre todo, la explotación masiva del caucho entre 1880 y 1914.
Frente a lo que está pasando, la lectura de este informe puede abrir corazones y conciencias. Y ya que el único camino para proteger a estos pueblos es el compromiso militante, activo y perÂmanente en defensa de sus derechos, su lectura no sólo se vuelve necesaria sino urgente, ya que hay que actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde y los últimos pueblos libres desaparezcan irreparablemente de las profundidades de los bosques que han sido su hogar desde siempre.