El movimiento indígena y sus organizaciones
Existen en Argentina varios niveles de organización indígena. Quienes viven en comunidades rurales reconocen como autoridades a un jefe o cabeza del grupo, llamado genéricamente cacique en español pero niyat, lonko, mburuvicha, etc. en los respectivos idiomas indígenas. A veces estos jefes son asistidos por un consejo o comisión que se encarga de analizar y emitir una opinión calificada sobre asuntos de importancia para el grupo. Existen también autoridades con responsabilidad o competencia específica, tomadas las más de las veces de los sistemas de organización de la sociedad no indígena: asociación vecinal, comisión de fomento, comisión de iglesia, de escuela, de salud, etc.
El mecanismo de toma de decisiones es privativo de cada grupo; muchas decisiones son asumidas por consenso en asambleas comunitarias. Circunstancialmente otras son adoptadas por delegados elegidos por el grupo para desempeñar alguna actividad o gestión en nombre del conjunto. Más allá de estas autoridades las comunidades suelen crear instancias de segundo nivel para la administración y gestión de cuestiones de importancia estratégica. Estas pueden ser asambleas integradas por los representantes legítimos del primer nivel (caciques, lonkos, niyat, mburuvicha). Por ejemplo la Asociación de Comunidades Aborígenes Lhaka Honhat, nuclea a 43 comunidades del chaco salteño, la Confederación Mapuche Neuquina está integrada por los lonkos de las comunidades en esa provincia, la Comunidad India Quilmes de Amaicha del Valle integrada por varias comunidades de base, la Comunidad Kolla Tinkunaku integrada por cuatro comunidades, la Asamblea del Pueblo Guaraní que comprende a todas las comunidades de ese pueblo en la provincia de Jujuy, la Federación Pilagá que agrupa a las comunidades de ese pueblo en la provincia de Formosa, o la Interwichí que nuclea a las comunidades del pueblo Wichí en la misma provincia.
También las comunidades urbanas o periurbanas surgidas por efecto de la migración interna nombran sus autoridades y constituyen asociaciones que las reúnen como por ejemplo el Consejo del Pueblo Toba en Buenos Aires. Al igual que otros grupos de la sociedad también crean organizaciones con fines específicos: de prensa y difusión de la cultura indígena, de defensa de sus derechos, de ayuda mutua, etc. Entre ellas el Consejo de Acontecimientos Aborígenes, la Comisión de Juristas Indígenas de la República Argentina, la Comunidad de Estudiantes de las Primeras Naciones de América (CEPNA), la Asociación Indígena de la República Argentina (AIRA) o la Asociación de Comunidades Indígenas (ACOIN), El Equipo de Comunicación Mapuche de Río Negro constituido por jóvenes del pueblo Mapuche. A diferencia de las primeras estas últimas sólo representan los intereses de sus asociados y no pueden ser tomadas como voceras o delegadas de los otros niveles organizativos que tienen sus propios mecanismos de gobierno.
En algunos países hay organizaciones federadas que representan al conjunto de los indígenas residentes en ellos, pero tal cosa no existe en Argentina. Este aspecto es de suma importancia y debe ser tenido muy en cuenta a la hora de decidir a quién consultar o quien/es son los interlocutores legítimos ante cualquier instancia pública o privada de toma de decisiones. La ausencia de una organización única de todos los indígenas en Argentina no ha sido obstáculo para la reunión colectiva a fin de promover sus intereses culturales, políticos y económicos. La década del 90 ha sido testigo de varias de estas reuniones uno de cuyos resultados han sido las reformas constitucionales pero otra no menor es la toma de conciencia de que todos juntos conforman un sector diferenciado del resto de la sociedad unidos por la experiencia histórica del sometimiento pero también por aspiraciones y proyectos compartidos: la titulación de los territorios, el reconocimiento de sus autoridades legítimas, el mantenimiento de su identidad cultural. En relación con la aplicación práctica del derecho indígena las organizaciones sostienen que muchos errores, omisiones e incumplimientos del Estado podrían subsanarse con la participación directa de los afectados.
Por último, hay que aclarar que algunas organizaciones se plantean la constitución de una supraorganización nacional, pero hasta el momento no lo han logrado. La Asociación Indígena de la República Argentina (AIRA) fue fundada en 1975; la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas en Argentina (ONPIA) fue fundada en 2004. También existe una organización de abogados indígenas la Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIRA). |
|
|