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El movimiento indígena y sus organizaciones
El movimiento indígena guatemalteco comenzó hacia finales de los años 60, cuando convergieron a nivel nacional una serie de personas e iniciativas alrededor de lo indígena, sus problemáticas y cultura. Estas iniciativas pueden clasificarse en dos tendencias distintas aunque a veces se hayan aliado e incluso representado de forma conjunta. Por un lado, aquellas originadas en el indianismo de los años 70, protagonizadas por profesionales que lucharon tanto contra la exclusión social de este sector de la población como por la revalorización de sus culturas; y por el otro, aquellas cercanas al marxismo, los campesinos y la reivindicación de la tierra. El (re)surgimiento de la guerrilla en áreas indígenas a finales de los 70 y la brutal reacción contrainsurgente del Estado polarizó y reprimió ambas tendencias.
Durante la segunda mitad de los ochenta, la situación política nacional e internacional aceleró la creación de nuevas organizaciones indígenas o el resurgimiento de las antiguas. Aunque dichas organizaciones adoptaron posiciones diversas frente al Estado y el enfrentamiento armado, casi todas terminaron adoptando el término de mayas que los designa como Pueblo. En ciertas ocasiones, también lograron formular demandas conjuntas y consensuar posiciones como la firma de los Acuerdos de paz o del Convenio 169. A lo largo de estos años, el movimiento indígena primero y las organizaciones mayas después han logrado afirmarse como un sujeto político fundamental dentro del país, proponiendo políticas públicas en contra de la exclusión y a favor del multiculturalismo. Aunque con menor fuerza y visibilidad, el movimiento indígena también ha calado entre los garífunas y los xinkas quienes han encontrado de esta manera un medio para canalizar sus demandas y expresarse como Pueblo.
Dentro de esta diversidad de las organizaciones mayas, algunas organizaciones y dirigentes sobretodo urbanos se han centrado en desarrollar planteamientos en el ámbito de la cultura y los derechos específicos de los Pueblos Indígenas. La Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG) en tanto que institución estatal autónoma y una serie de coordinadoras de organizaciones como el Consejo de Organizaciones Mayas de Guatemala (COMG) o el Consejo Nacional de Educación Maya (CNEM) son importantes ejemplos de esta línea más cultural. Otras, como la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA) o el Consejo Nacional de Desplazados de Guatemala (CONDEG) surgieron ante la violación de los derechos humanos en contextos y áreas de conflicto armado que afectaban particularmente a los pueblos indígenas y otras aún, como el Comité de Unidad Campesina (CUC) para hacer frente a la problemática todavía no resuelta de la tierra. Cabe destacar también aquellas organizaciones que surgieron en medio del auge de las ONG dentro de las perspectivas del “etnodesarrollo” como la Asociación Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente (CDRO) situada en Totonicapán. |
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