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Asuntos Indígenas 4/2000
Indochina - Editorial - por Christian Erni

Indochina es el nombre que se le da a veces a gran península que está ubicada entre lo que hoy es la India y la China. Sin embargo, no sólo se refiere a la ubicación geográfica de la región sino también a la fuerte influencia que estas dos cunas de antiguas civilizaciones han ejercido sobre su historia política y cultural. No obstante, el nombre Indochina es aplicado más comúnmente al área que hoy cubren los tres países localizados en la parte oriental de la península: Laos, Camboya y Vietnam. El uso de este término es un remanente de casi un siglo de colonización francesa, durante la cual los reinados previamente independientes, los estados principescos y las comunidades tribales de esa parte del mundo fueron gradualmente forzados a integrar lo que fue eufemísticamente llamada la “Unión Francesa Indochina” (después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la “Federación Indochina”).

El legado de la guerra

Para la mayoría de las personas, Indochina todavía evoca fundamentalmente imágenes de guerra y disturbios. Y, por cierto, para los tres países, el siglo XX fue un siglo de sufrimientos inimaginables como consecuencia de sus luchas por la liberación de la dominación extranjera y de las tiranías domésticas.
Con la mejora organizativa de la resistencia anticolonial por parte de los comunistas durante la primera mitad del siglo, la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, la Primera Guerra de Indochina del Viet Minh contra los franceses en el norte de Vietnam desde 1946 a 1954 y la segunda desde 1959 hasta 1975 contra los EE.UU. y sus gobiernos marionetas (en la cual se vieron involucrados los tres países), sólo la última generación de vietnamitas y laosianos nacidos en el siglo XX se ha visto libre de los horrores de tener que crecer en tiempos de guerra. Sin embargo, en Camboya, el sufrimiento todavía no había terminado. Lo que siguió fueron tres años de horror bajo el régimen del Khmer Rouge durante los cuales fueron muertas más de dos millones de personas. La intervención vietnamita puso fin a la pesadilla pero la guerra civil continuó durante su presencia, inflamándose después de su retirada en 1989 y menguando lentamente recién a fines de los años 90.
El legado de la guerra todavía ejerce una gran presión sobre el pueblo de Indochina. Ha dejado muchas personas discapacitadas y mentalmente traumatizadas, bosques desnudos de vegetación y niños lisiados debido a los remanentes tóxicos del suelo y de la cadena alimenticia como consecuencia del uso masivo de defoliantes y herbicidas. La valiosa tierra agrícola exhibe las cicatrices de cráteres de bombas y grandes áreas infestadas con el llamado “material de guerra no detonado” (UXO). Se estima que para fines de la 2ª Guerra de Indochina, los EE.UU habían arrojado 1,9 millones de toneladas de bombas, en ese momento media tonelada por cada persona o 10 toneladas por kilómetro cuadrado, solamente en Laos. Incluso después de años de operaciones de limpieza financiadas por la ONU, más del 30% de todas las aldeas de Laos todavía están contaminadas por UXO. Se estima que esto causa 130 muertes por año (en Camboya unas 800), muchas de ellas de niños.
Gran parte de los bombardeos y combates ocurrieron en áreas montañosas, especialmente a lo largo de la llamada senda de Ho Chi Minh, la principal ruta de avance del ejército de Vietnam del Norte durante la 2ª Guerra de Indochina. Esta corre a lo largo de la cadena montañosa Annamite, en parte a través de Laos y Camboya, hasta Vietnam del Sur. Estas áreas, que fueron desproporcionadamente afectadas por la guerra, constituyen principalmente el territorio de pueblos indígenas.
Los pueblos indígenas no han sido sólo víctimas pasivas de la guerra. Ellos han participado activamente en todos los lados. Las consecuencias se sienten todavía hoy para aquellos que apoyaron a los derrotados. Son generalmente tratados con suspicacia por sus gobiernos. Unos miles de hmong que se alinearon con los americanos todavía mantienen su resistencia contra el gobierno socialista de Laos, apoyados por organizaciones de refugiados hmong que viven en los EE.UU. (ver el artículo de Gary Yia Lee en esta publicación).
Un legado menos conocido de la Segunda Guerra de Indochina es la todavía extendida producción de opio que continúa en el norte de Laos, áreas adyacentes de Birmania y, aunque en menor medida, en Vietnam y en Tailandia. Aunque el opio ha sido producido en el área durante mucho tiempo, recibió un fuerte impulso durante los años 60 y 70 cuando las tropas de los EE.UU. se involucraron en el conflicto. La CIA usaba las ganancias del opio y de la heroína, transportada a bordo de aviones de los EE.UU., para financiar sus operaciones encubiertas en Indochina. Esto condujo a un aumento del suministro de heroína en todo el mundo y, consecuentemente, de la producción de opio en las áreas remotas en lo que se vino a conocer como el “Triángulo Dorado”. Esto ha cambiado drásticamente la economía local y los medios de subsistencia de los aldeanos involucrados, quienes pertenecen casi exclusivamente a pueblos indígenas (ver el artículo de Michael Epprecht).


Los pueblos indígenas de Indochina

Recién después de las reformas y de la lenta apertura de los países socialistas de Vietnam y Laos a fines de los años 80, junto con el fin de la guerra civil de Camboya a mediados de los 90, se pudo obtener otra vez información más detallada sobre los pueblos indígenas de estos países. Esta edición de Asuntos Indígenas presenta algunas de las conclusiones de la investigación realizada en años recientes.
Pero, ¿a quiénes nos referimos cuando hablamos de los pueblos indígenas de Indochina? No es mi intención presentar y discutir las diversas definiciones de pueblos indígenas utilizadas internacionalmente o analizar su relevancia y aplicabilidad en Indochina o en el contexto asiático en general. Esto ha sido analizado extensamente en otras oportunidades (Kingsbury 1995, 1998).
En Indochina, los pueblos indígenas son más frecuentemente llamados en la literatura “minorías étnicas” o “pueblos de la montaña”. En las contribuciones a esta edición, los tres términos son usados en forma intercambiable. En Vietnam, el término oficial es “minorías étnicas”, en Laos “grupos étnicos”, “pueblos étnicos” o “no-étnicos lao” y en Camboya “khmer de las montañas” o “pueblos de la montaña”.
La diversidad de los pueblos indígenas en Indochina es asombrosa. Camboya tiene la más pequeña población de pueblos indígenas. No existen cifras confiables, pero las estimaciones ubican su cantidad en algo más de 100.000 individuos. Pertenecen a más de 30 grupos étnicos y constituyen alrededor del 1% de la población total de Camboya de 10 millones de habitantes. En Laos, alrededor del 70% de la población total de 4,8 millones de habitantes, es decir, aproximadamente 3,4 millones de personas, pertenecen a las “minorías étnicas”, divididas en más de 230 grupos etnolingüísticos diferentes (OIT 2000: 7). En Vietnam, han sido reconocidos oficialmente 53 “grupos étnicos minoritarios”. Sin embargo, la cifra real puede ser considerablemente más elevada ya que la clasificación parece ser bastante burda. Estimaciones recientes ubican su población total en 10 millones de individuos, constituyendo aproximadamente el 13,5% del total nacional de 74,5 millones de habitantes (Zankel 1996: 3).
Aunque los pueblos indígenas de Indochina son superados vastamente en cantidad por las poblaciones dominantes de la región, los khmer (en Camboya), los kinh (o vietnamitas étnicos, en Vietnam) y los lao (en Laos y la vecina Tailandia), ocupan una parte mucho mayor de la tierra. Mientras que los últimos han vivido tradicionalmente en las llanuras aluviales y costeras densamente pobladas, los pueblos indígenas se han asentado en las extensas colinas, montañas y mesetas que cubren la mayor parte de Indochina (ver mapa).


La situación actual

Las Constituciones de Laos y Vietnam prevén derechos igualitarios con respecto a las tradiciones culturales de las minorías étnicas. En Laos, la Constitución prohibe explícitamente la discriminación entre grupos étnicos y otorga un mandato expreso al Estado para promover la unidad y la igualdad entre los mismos y “realizar cualquier medida necesaria para continuar mejorando y elevando el estatus económico y social de todos los grupos étnicos” (OIT 2000: 39).
En Vietnam, un sistema de cuotas asegura un acceso mínimo de estudiantes de las minorías étnicas a la educación superior y hay representaciones políticas protegidas a nivel local y nacional (en realidad, están numéricamente sobre representados en la Asamblea Nacional). Sin embargo, una educación y un sistema de reclutamiento selectivos aseguran el control partidario dominado por los kinh. Y, aunque las oficinas de los gobiernos locales de las comunas y distritos con mayoría de pueblos indígenas también son detentadas por miembros de sus comunidades, las posiciones más poderosas a nivel provincial (o a veces de distrito) son generalmente detentadas por kinh.
En Laos, la actual política étnica fue formulada en la “Resolución de la Organización Central del Partido Relativa a los Asuntos de las Minorías Étnicas en la Nueva Era” de 1992. En un estudio político sobre temas relativos a las minorías étnicas comisionado por la OIT, los autores concluyen, «La Política sobre las Minorías Étnicas, tal como está formulada ahora, es en realidad adecuada y está de acuerdo con el espíritu del Convenio No. 169 de la OIT” [Convenio Relativo a los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes; c.e.] (OIT 2000: 47).
Sin embargo, los autores también identificaron áreas controversiales, referentes –en particular- a programas y proyectos “que implican adjudicación de tierras y estabilización de la agricultura rotativa, reasentamiento y consolidación de aldeas” (ibid.: 40). No obstante, ellos consideran que esto no proviene de la política en sí misma sino de la “planificación e implementación realizada de una manera que es, o contraria a la política, o una interpretación errónea de la misma” (ibid.). Y ellos encuentran las siguientes carencias en la política de Laos: consulta en profundidad con los grupos minoritarios, respeto por el uso tradicional de tierras, estudio de culturas y sistemas de creencias e inclusión de líderes de las minorías en el proceso de planificación (ibid). También se refieren a defectos relativos a la política sobre lenguas (ibid.: 47).
Aunque la previsión constitucional y la política general en Laos y Vietnam puedan brindar un marco favorable para la protección de los derechos de los pueblos indígenas, la legislación específica es débil o ambigua y existe una serie de otras políticas y programas gubernamentales que operan contra sus derechos e intereses.
Los prejuicios y la ignorancia sobre la cultura y las condiciones de vida de los pueblos indígenas, arraigados finalmente en el extenso etnocentrismo existente entre los grupos étnicos dominantes, son una causa de programas gubernamentales erróneos o de intereses conflictivos. Los programas para proteger los bosques y reducir la agricultura rotativa mediante el reasentamiento de comunidades indígenas de la montaña en Laos y Vietnam constituyen ejemplos obvios (ver el artículo de Brigitte Junker). En algunos casos, las verdaderas razones subyacentes al reasentamiento de comunidades, como en el caso de los heuny en la Meseta de Boloven del sur de Laos (ver el artículo de Nok Khamin), no son claramente evidentes y dejan un espacio considerable para la especulación y la sospecha.
La “Política General para el Desarrollo de los Pueblos de las Tierras Altas” de Camboya, trazada por el Comité Interministerial para los Pueblos de las Tierras Altas, en 1997, todavía no ha dejado de ser un proyecto. Y, actualmente, la misma comisión está apenas funcionando. Las ONGs locales y las organizaciones internacionales lograron la inclusión de una sección especial sobre los derechos a la tierra de los pueblos indígenas en el proyecto de la nueva ley de tierras. Pero la ley todavía tiene que ser aprobada por la Asamblea General. Al mismo tiempo, junto con la nueva ley de silvicultura está siendo redactada una ley de silvicultura comunitaria separada. Pero el resultado de esto es también incierto. La situación confusa con respecto al uso de tierras y bosques y los derechos de tenencia causan mucha inseguridad. Mientras tanto, se han otorgado, y se siguen otorgando, concesiones para extracción maderera y plantaciones sobre enormes áreas de tierras indígenas.
Debido a la guerra civil en Camboya y al aislamiento político y económico de Laos, los pueblos indígenas de estos países se han salvado hasta hace poco de la invasión a gran escala de sus tierras causada por la explotación comercial de los recursos naturales, represas hidroeléctricas o colonos migrantes. Pero con la paz en Camboya y la apertura económica de Laos socialista, la situación ahora está cambiando rápidamente (ver los artículos de Nok Khamin, Sara Colm y Conny van den Berg). En Vietnam, los programas de transmigración masiva, la extracción maderera a gran escala y la conversión de tierras en plantaciones operadas por empresas administradas por el estado sobre las tierras de los pueblos indígenas se han estado realizando durante décadas. Los programas de transmigración del gobierno han sido detenidos pero la migración espontánea, especialmente a las Tierras Altas Centrales, se ha convertido en un flujo incontrolable. Y bajo el programa de adjudicación de tierras y bosques del gobierno es muy difícil que se reconozca a las comunidades sus derechos comunales a la tierra.
La situación de los pueblos indígenas de Indochina está acercándose rápidamente a la de sus hermanos y hermanas del resto de Asia. Enfrentados a una actitud discriminatoria de la población dominante y de los funcionarios gubernamentales, están experimentando intensas presiones para asimilarse, junto con la pérdida de sus tierras y recursos y una creciente pobreza. Los elementos positivos de las legislaciones y políticas existentes son derogados por la primacía otorgada al desarrollo y a la modernización nacional. Las políticas económicas y de desarrollo son determinadas cada vez más por intereses creados, apuntalados por la ideología desarrollista. Informados por un tosco pensamiento evolucionista, los problemas experimentados por las comunidades indígenas como resultado de las políticas de desarrollo nacional son frecuentemente desechados como inevitables, como el precio que tienen que pagar por el progreso. Algo demasiado bien conocido en otras partes de Asia, y del mundo.


Referencias

Organización Internacional del Trabajo (OIT) 2000: Estudio Político sobre Temas sobre Minorías Étnicas en el Desarrollo Rural. Proyecto para Promover la Política de la OIT en Pueblos Indígenas y Tribales. OIT, Ginebra.
Kingsbury, Benedict 1995. “Indigenous Peoples” as an International Legal Concept; en: R.H. Barnes, A. Gray y B. Kingsbury. Indigenous Peoples of Asia. Association for Asian Studies, Inc. Monograph and Occasional Paper Series 48. Ann Arbor, Michigan.
Ibid. 1998. “Indigenous Peoples” in International Law: A Constructivist Approach to the Asian Controversy. American Journal of International Law Vol. 92, No 3, julio.
Zankel, Stanley 1996. A Health Strategy for Ethnic Minorities Living in Vietnam. Draft Consultancy Report Population and family Health Project. Hanoi.