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Asuntos Indígenas 4/2004

Pueblos indigena y su territorio
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Puede ser solicitado a: iwgia@iwgia.org

   
Editorial por Marianne Wiben Jensen

Américas
Tierras y territorios indígenas en america Central. Por Georg Grünberg
El enfoque territorial para la gobernanza de los pueblos indígenas amazonicos: limites y posibilidades. Por Pedro García Hierro
El territorio Mapuche desde la perspectiva del Ngutram. Por Lorena Cañuqueo
"Las tierras que consideran como suyas". Reclamaciones Mapuches en la transicion democratica Chilena. Por Victor Toledo Liancaqueo

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Editorial

Para los pueblos indígenas, “la noción de territorio es un concepto que intenta acercarse a definir la realidad milenaria de relación entre los pueblos indígenas y su habitat natural, así como la ineludible necesidad de respetarla a la hora de asegurar el futuro de cualquiera de los dos términos de esta relación. Los territorios y los pueblos indígenas se pertenecen”.1 Las recuperación y legalización de los territorios han constituido los ejes central de su lucha por la supervivencia y su autodeterminación. Por ello, y durante muchos años, IWGIA ha definido como una de sus principales prioridades, apoyar a las organizaciones indígenas en sus reivindicaciones territoriales.

En esta edición de Asuntos Indígenas, presentamos un panorama general de la problemática territorial en América Central y del Sur. Los avances en la titulación y los enormes problemas que aun siguen enfrentando los pueblos indígenas del continente.

En América central se ha venido registrando un aumento de tierras y territorios legalizados a favor de pueblos indígenas, bajo figuras jurídicas diversas. Georg Grünberg nos brinda un detallado panorama de las reivindicaciones territoriales en cada país de la región.

En Belice, se reconocieron los derechos sobre la tierra y los recursos naturales del pueblo maya, en base a su ocupación y uso tradicional mientras que en Honduras el proceso de legalización de tierras ha venido favoreciendo sólo a los indígenas del área central y occidental del país.

En el caso de Guatemala, las demandas de tierra han sido una de las principales causas del sangriento conflicto que vivió el país y los acuerdos de paz no han podido brindar soluciones a los problemas de la tenencia de la tierra. Hasta el día de hoy continua la indefinición legal sobre las tierras comunales y los conflictos por la tierra se multiplican.

También en Nicaragua las reivindicaciones territoriales han sido motivo del conflicto armado, especialmente en el caso de la Mosquitia. En Panamá por su parte, la revolución kuna de 1925 llevó al establecimiento de una región autónoma, sirviendo de modelo para los otros pueblos del país. También es en Panamá donde los indígenas han logrado mayor incidencia política a nivel nacional, comparado con los otros países centroamericanos.

En la región amazónica se han logrado importantes avances en la consolidación del derecho al territorio. Pero los espacios titulados no corresponden en muchos casos a las expectativas indígenas y en países como Bolivia o Venezuela el proceso de legalización encuentra
serios tropiezos. Pedro García Hierro discute la complejidad de la situación actual y futuro de los pueblos y territorios indígenas. Las amenazas sobre los territorios ya titulados son múltiples y “perder el control territorial es un riesgo que está a la vuelta de la esquina”. En el sur del continente, Victor Toledo Llancaqueo analiza los ciclos de reconstrucción del territorio mapuche, los impactos del modelo económico neoliberal chileno y las demandas indígenas durante el período conocido como “la transición democrática”. La situación de los indígenas en Chile viene mostrando algunos avances significativos. En noviembre de 2004, el Tribunal Penal de la ciudad de Temuco, absolvió a dirigentes mapuches acusados de terrorismo por sus reclamos territoriales. Por primera vez, un tribunal chileno
reconoce que “la tierra es el fundamento de la identidad indígena”.

Si bien el indígena está íntimamente asociado a su territorio, es notable la masiva migración de comunidades indígenas a los centros urbanos. Para pueblos como el mapuche, el 70% de su población vive en las ciudades chilenas o argentinas. En esta publicación Lorena Cañuqueo, mapuche de la ciudad de San Carlos de Bariloche, escribe sobre la reconstrucción simbólica del territorio, planteando que la migración como proceso histórico, no significa la renuncia al territorio y que incorpora a los mapuches de las ciudades en las demandas.

Si bien los artículos de esta publicación tratan únicamente los derechos indígenas en América, para los pueblos indígenas de los otros continentes, las demandas territoriales son también prioritarias2.

En Asia, el reconocimiento de los derechos territoriales indígenas varía considerablemente de país a país. Mientras que en Tailandia no se reconocen los derechos a las tierras y bosques de los indígenas, la situación en Laos y Vietnam es un poco más favorable. En Laos se
ha otorgado la propiedad de bosques a comunidades indígenas, aunque en superficies insuficientes para desarrollar la practica de cultivos de roza y quema. En Vietnam se acaba de aprobar una nueva legislación,como primer paso al reconocimiento de tierras comunales indígenas.
 
En Camboya existe la posibilidad de obtener títulos comunales pero aun falta la aprobación del reglamento las ley de tierras. En la provincia de Ratanakiri se está desarrollando un proyecto piloto de titulación, en parte con el apoyo de IWGIA.

En Filipinas es posiblemente donde se han hecho los avances más importantes. Allí es posible titular lo que se conoce por dominios ancestrales de los pueblos indígenas. Pero el proceso es complicado por lo que muchas comunidades necesidad de asistencia externa, como
los proyectos de titulación de tierras de IWGIA en la isla de Mindanao.

En India si bien las leyes protegen las tierras indígenas, se viene registrando un rápido proceso de privatización de las tierras comunales. Este proceso está incentivado por condiciones de los prestamos otorgados por la banca internacional.

Pasando a Africa las comunidades indígenas enfrentan situaciones muy desventajosas en cuanto a la posibilidad de obtener títulos de propiedad sobre sus tierras. A través de todo el continente, los pueblos pastoralistas y recolectores/cazadores han perdido a lo largo de la historia, grandes espacios territoriales. Esto se ha debido a la expansión de los frentes agrícolas, el establecimiento de áreas de conservación y proyectos de infraestructura a gran escala.

Muy pocos países reconocen los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y recursos naturales. Una excepción importante es Sudáfrica, donde se han reconocido las tierras de algunos pueblos indígenas. En países como Namibia y Botswana, muchos indígenas han sido despojados de sus tierras y no hay muy buenas perspectivas de recuperar aunque sea parte de estas.

Por otra parte, en Tanzania el gobierno reconoce el derecho consuetudinario de la propiedad de la tierra. En la actualidad es posible la  titulación colectiva de tierras y con el apoyo de IWGIA se está implementando la titulación de estas para los pastoralistas del norte del país. En Kenia no existe una clara política sobre este tema. Desde el año 2003 se viene promoviendo un cambio en la legislación de tierras, pero hasta el momento sin participación indígena. Mientras tanto, se viene promoviendo la privatización y los títulos  individuales de tierras, que ocasiona la perdida masiva de tierras indígenas. En África Central, en países como Ruanda, Burundi, Congo, Gabón, Camerún y la Rpública Central Africana, los derechos indígenas continúan siendo muy vulnerables. No se reconocen los derechos territoriales indígenas y sus tierras continúan siendo avasalladas por la tala de bosques, proyectos de conservación y la agricultura.
En Africa Occidental tampoco existe el reconocimiento de los derechos indígenas.

En el Ártico la situación es diferente y se han alcanzado logros importantes. En el norte de Canadá el pueblo inuit logró el establecimiento del territorio autónomo de Nunavut, con una superficie de 350.000 km2 y derechos de subsuelo al 10% del territorio. En Groenlandia, los indígenas lograron la autonomía del reino danés, en 1979 y los indígenas son dueños de sus territorios, a través de su gobierno. Los saami por su lado han adquirido una influencia considerable a través los parlamentos saamis en Suecia, Finlandia y Noruega. Asimismo, los gobiernos nórdicos han socavado los derechos indígenas a la tierra y sus recursos. Por último, en Rusia los derechos de a las tierras y recursos están protegidos por tres leyes federales. Lamentablemente, estas leyes aun no han sido plenamente implementadas y la difícil transición económica no es precisamente útil para esclarecer los derechos sobre la tierra y los recursos.

En todo el mundo, la lucha por el territorio ha dado un fuerte impulso al movimiento indígena y, como indica Pedro García Hierro, “es un concepto muy fértil para el resto de sus reivindicaciones habiéndosele vinculado a temas como cultura, educación, propiedad intelectual,
espiritualidad, administración de justicia, gobierno y autodeterminación interna, economía, bienestar, reforma de Estado, gestión y acondicionamiento territorial, participación política, mercado y tantos otros que han recibido su impulso a partir del desarrollo de la reivindicación territorial”.

Notas
1 “El Indígena y su Territorio” Chirif, García, Chase Smith, 1991. Pág. 26.
2 La edición en inglés de esta revista trata sobre las demandas territoriales indígenas de Camboya, Filipinas, Canada, Sudáfrica y Kenia.
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