English versionVersión en castellanoFrancais Archivo de FotosEnlacesCompra

Asuntos Indígenas 1-2/04

Mujeres Indígenas
EUR 3.50 + franqueo

Puede ser solicitado a: iwgia@iwgia.org

   
Editorial por kathrin Wessendorf

Internacional
Conferencia sobre las mujeres indígenas y relaciones de genero
Africa
Las mujeres san de hoy: desigualdad y dependencia en un mundo posrecolector. Por Renée Sylvian
Mujeres Twa de los Grandes Lagos. "Queremos que nuestros hijos aprendan a tomar el futuro en sus propias manos" Por Dorothy Jackson
Multilacion genital femenina. Por Naomi Kipuri
Americas
Entrevista a Nina Pacari
Mujeres indígenas Amazonicas: conociendo sus derechos. Por Teresita Antazú López
Las mujeres indígenas: surgimiento de una identidad colectiva insurgente. Por Nellys Palomo Sánchez
Mujeres nativas de Quebec: enfrentando la violencia. Por Michèle Rouleau
El desigual tratamiento a las mujeres nativas americanas en EE.UU.
Hablar con voz propia: esfuerzos organizativos de las mujeres indígenas en las Americas. Por Marie Léger

EUR 3.50 + franqueo

Puede ser solicitado a: iwgia@iwgia.org




Bajarlo en forma
gratuita en formato PDF




Editorial

Kathrin Wessendorf
 
       El Foro Permanente para los Asuntos Indígenas se creó en  el año 2000 y ha celebrado  su tercera sesión en Nueva York en mayo del presente año. Durante su segunda sesión en mayo de 2003, el Foro decidió centrar su atención sobre las mujeres indígenas durante el año 2004.
      Este número de Asuntos Indígenas recopila artículos de autores indígenas y no-indígenas que describen la situación de las mujeres indígenas en diferentes partes del mundo. Estos artículos reflejan la situación de las mujeres indígenas que, a menudo, son doblemente discriminadas por su condición de indígenas y de mujeres.
      Numerosas sociedades indígenas poseen tradicionalmente modelos equitativos de género en los que  los hombres y las mujeres se complementan en sus tareas y dentro de la familia. Muchos de los artículos subrayan el hecho de que la influencia de las sociedades dominantes, a través de la colonización y la represión, ha reestructurado estos roles equitativos. Un sinnúmero de mujeres indígenas se ven ahora enfrentadas a  condiciones injustas impuestas por la sociedad dominante y posteriormente adoptadas por sus propias comunidades. En Sapmi, la influencia  de la sociedad mayoritaria sobre la cultura indígena ha conducido a que el rol de los hombres sea el de “proveedor” mientras que el rol de la mujer ha sido confinado al hogar. Si bien el ideal tradicional dice que el hombre y la mujer son iguales, la realidad en la actual sociedad sami es diferente. Sin embargo, como Jorunn Eikjok describe en su artículo, el movimiento de las mujeres sami fue severamente criticado por la misma sociedad sami por seguir los ideales de la sociedad mayoritaria: “....la actitud era que las mujeres que luchaban por la igualdad de derechos entre los géneros, habían malentendido el rol de la mujer sami y eran menos sami de lo que debían ser”.  También fueron criticadas por las mujeres no-indígenas debido a su interés por los temas indígenas, “Éramos impopulares entre nuestras hermanas en la comunidad general por incorporar nuestra identidad cultural y étnica como mujeres. Nuestros hermanos nos ridiculizaban puesto que, para ellos, la cuestión de género era irrelevante” cuenta Jorunn Eikjok basándose en su propia experiencia.
      Los san de la región de Omaheke en Namibia han perdido sus territorios y trabajan ahora para granjeros blancos y en puestos ganaderos donde la vida se organiza de acuerdo a las ideologías raciales y de género de estos granjeros. Mientras que los hombres trabajan como asalariados, las mujeres se ocupan de los quehaceres domésticos, recibiendo una paga muy inferior a la de los hombres, lo que da lugar a la dependencia con respecto a éstos. La introducción de los conceptos del trabajo asalariado masculino y del trabajo femenino como un mero apoyo doméstico han reestructurado, junto con el concepto de propiedad, a muchas sociedades indígenas.
      Los derechos territoriales son una cuestión central para los pueblos indígenas. La influencia de las sociedades mayoritarias ha influido también en la situación de las mujeres indígenas en relación con los territorios. En la región de los Grandes Lagos, los derechos territoriales de las mujeres twa han sido debilitados por los sistemas de propiedad individual, opuestos a su sistema tradicional basado en la tenencia comunitaria de tierras y bosques.
Hoy en día cuando las familias twa poseen parcelas familiares, son generalmente los hombres los que son considerados como propietarios,  y esto hace a las mujeres más dependientes. 
      Las tradiciones juegan un importante papel en la vida de muchas mujeres indígenas, y según  Nellys Palomo, la mujer y la comunidad tienen una inmensa responsabilidad en la preservación de la identidad cultural y religiosa. Nellys Palomo  pone énfasis en que las reflexiones que vienen haciendo las mujeres indígenas no parten de una visión acritica. Al contrario muchas mujeres están empezando a cuestionar aquellas tradiciones que “dan tristeza a nuestro corazón”  ”ya que promueven la desvalorización de ser mujer. Como ella dice  “las costumbres que  tengan  los pueblos indios no deben de hacer daño a nadie”. En otras sociedades indígenas, los ritos tradicionales, a pesar de ser dañinos,  todavía son considerados  como una forma de mantener la fortaleza y la identidad de las comunidades. Una de estas tradiciones es la circuncisión femenina .
      La circuncisión femenina (o mutilación genital femenina como actualmente se la denomina) es parte de la tradición de las comunidades pastoralistas de Kenya. Muchas de estas comunidades viven en localidades remotas aisladas y poseen una infraestructura mínima. Como Naomi Kipuri recalca en su artículo, mientras muchos otros aspectos de la cultura han cambiado o desaparecido, en este caso hasta la gravedad del corte se mantiene. La mutilación genital femenina es sin lugar a dudas una violación de los derechos humanos de las jóvenes que la sufren y las iniciativas contra esta, organizadas por mujeres de las comunidades donde se practica, deben ser apoyadas ya que solo ellas pueden encontrar alternativas culturalmente apropiadas que eventualmente la puedan erradicar. 
      Otras formas de violencia contra las mujeres  son discutidas en varios artículos, como consecuencia del conflicto externo o del entorno doméstico en que se encuentra la mujer.
      Las mujeres son generalmente las que más sufren cuando prevalecen la inestabilidad y los conflictos. En su artículo sobre los twa de la región de los Grandes Lagos, Dorothy Jackson describe cómo sufren las mujeres debido al conflicto que se desarrolla en sus países, en el cual son víctimas de la discriminación étnica y la violencia física, siendo frecuentemente abusadas o violadas por los diversos actores  del conflicto. Además, , las mujeres violadas twa son generalmente condenadas al ostracismo por sus propias comunidades debido al temor de que hayan sido contagiadas de SIDA.
      Las violaciones son también utilizadas como un método para controlar y humillar sistemáticamente a un pueblo.
      Las mujeres pueden convertirse en blanco de violaciones y persecuciones sexuales con el objetivo de dominar y someter a las comunidades indígenas en situaciones de conflicto. Jannie Lasimbang hace notar en su artículo que las mujeres activistas corren  un riesgo especial  de ser designadas como blancos por los militares.    
      Las mujeres juegan un importante papel en la solución de conflictos y tienen frecuentemente gran influencia en los procesos de paz. Se reúnen para promover la paz y la reconciliación, poniéndose a veces en peligro para parar  las luchas entre los hombres. Sin embargo, son nuevamente marginalizadas cuando se realizan negociaciones de paz y en los procesos de autonomía. Esto nos lleva a la conclusión de que el rol de las mujeres en la lucha por la paz no resulta automáticamente en una mayor participación en los procesos formales de paz o en las sociedades posconflictivas.
      Las mujeres indígenas también están particularmente expuestas a la violencia en situaciones no conflictivas debido a la discriminación étnica. En el caso de las san en Namibia, la generalizada creencia de que son promiscuas y que por lo tanto “no se sienten violadas” cuando se las agrede, hace que aumente su vulnerabilidad. En los Estados Unidos, las mujeres indígenas han sido y todavía padecen racismo y prejuicios de género en las áreas de servicios de salud y tratamientos preventivos como se detalla en la información basada en un artículo escrito por Mililani Trask.
      Además de estar expuestas a la violencia “externa” las mujeres indígenas son frecuentemente víctimas de una importante  violencia doméstica. La frustración causada por la marginalización, pérdida de cultura y discriminación, conduce a comunidades menos sostenibles  a un alto nivel de violencia dentro de las mismas. La violencia se relaciona generalmente con el consumo de alcohol. Violencia doméstica y abusos relacionados con el alcohol son temas mencionados en muchos de los artículos de este número de Asuntos Indígenas. Michèle Rouleau nos presenta a la Organización de Mujeres Nativas de Québec que promueve la no-violencia en las comunidades y familias indígenas. Esta organización fue fundada en 1974 y, desde entonces, ha obtenido  substanciales resultados mediante la promoción de la discusión sobre este tema y el “quebrantamiento del silencio” sobre la violencia doméstica.
      Una declaración  de las participantes del Sudeste Asiático y  del área del Pacífico en la conferencia sobre “Mujeres Indígenas Superando la Violencia” llevada a cabo en Chiang Mai, Tailandia en septiembre de 2003 proclamó que: “La violencia contra la mujer no es sólo un asunto doméstico. Es, además, una grave cuestión social y un urgente problema de derechos humanos para muchas mujeres que viven con un constante temor e incertidumbre sobre su seguridad y sus vidas”.
      Mientras que muchos de los temas anteriormente mencionados conciernen a las mujeres en general, las mujeres indígenas son doblemente discriminadas por su condición de mujeres y de indígenas. Si incluimos la cuestión de la pobreza, podemos decir que ellas son triplemente discriminadas ya que los pueblos indígenas están entre los más pobres de los pobres. La cuestión territorial es fundamental para los pueblos indígenas y, por lo tanto, también para las mujeres indígenas, hecho que  casi nunca es mencionado por las organizaciones de mujeres no-indígenas.
      A pesar de que la discriminación contra las mujeres indígenas continúa, se han producido algunos progresos tangibles durante  los últimos años.  Como señala Nellys Palomo,  las mujeres indígenas han ido “tejiendo visibilidad.... Han hecho su irrupción consciente y organizada en estos últimos diez años. Los cambios operados por ellas son notables y algunas han logrado consolidarse en posiciones de liderazgo desde donde pueden darle voz a las preocupaciones de las otras” . Una de estas mujeres visibles es Nina Pacari, la primera mujer indígena en ocupar el cargo de Ministra de Asuntos Exteriores de la República del Ecuador, quien en la entrevista que se publica en este número de Asuntos Indígenas   nos habla  del movimiento indígena en Ecuador y sobre su participación en el mismo.
      Las mujeres indígenas han sido también capaces de afianzarse, organizándose, y están gradualmente creando más organizaciones que se ocupan de sus necesidades y preocupaciones específicas. Estas organizaciones enfocan temas en común con las organizaciones de mujeres no-indígenas como son las  cuestiones relativas a la salud reproductiva, violencia en general y violencia doméstica en particular, tráfico de mujeres, mujeres y trabajo, etc. Sin embargo, las organizaciones indígenas incorporan siempre un ángulo étnico específico que considera la situación a la que se enfrentan las mujeres indígenas doble y hasta triplemente discrimi­natoria, debido al hecho de ser mujeres, indígenas y frecuentemente pobres. Las organizaciones de mujeres indígenas también se ocupan de otros temas como por ejemplo los derechos territoriales, los que no parecen ser considerados por las mujeres no-indígenas.
      Las mujeres indígenas han sido también capaces de ganar influencia en las actuales organizaciones dominadas por los hombres.  Esto por ejemplo ha ocurrido en AIDESEP, una organización nacional indígena en Perú, donde la sección de mujeres ha sido promocionada y se ha convertido en el programa de la mujer indígena. Según Teresita Antazú Lopez, esto significa el reconocimiento de un rol predominante y más político de la mujer dentro de la organización.   
      A nivel continental y regional, las mujeres indígenas,  desde mediados de los años 90, han realizado un número cada vez mayor de actividades para organizarse y reunirse con el objetivo de compartir sus problemas, limitaciones y posibles soluciones, así como para poder aprender de experiencias comunes. Marie Léger, en su artículo sobre el Enlace Continental describe una iniciativa, que actualmente incluye a mujeres indígenas de 15 países en las Américas.  Una de las áreas en la que el enlace ha sido particularmente activo es la promoción de la participación de las mujeres indígenas en los foros internacionales. Esto es una tendencia general y muchas mujeres indígenas de todo el mundo participan hoy en las reuniones de las Naciones Unidas, donde  activamente promueven sus derechos.
      Para preparar la reunión del Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas que tuvo lugar en mayo de 2004, se realizó un número de conferencias preparatorias en Asia,  África  y las Américas. Esta última organizada por el Enlace  Continental. Sin embargo, tal como señala  Jannie Lasimbang  en su artículo, es importante informar a las mujeres indígenas sobre cómo documentar las  violaciones de los derechos humanos sin que tengan que viajar a reuniones internacionales.  Por eso el rol de las mujeres indígenas en el proceso de toma de decisiones a todos los niveles es fundamental. Por eso es tan importante el empoderamiento de las mujeres. Según lo expresado por Nellys Palomo “ La autonomía que queremos no sólo es en los territorios, en la comunidad, sino también para nosotras las mujeres, para que podamos participar y no estar en la cocina.... ya despertamos y queremos hacer acciones fuertes para que nos tomen en cuenta”  Pero tal como concluye Nellys, hace falta un debate abierto y real sobre el empoderamiento de la mujer indígena. Debate que puede ayudar a engendrar un análisis de los mecanismos de discriminación a los que se ve sometida la mujer indígena. Análisis que será fundamental para poder avanzar y fortalecer la lucha  de las mujeres indígenas para conseguir su emancipación y empoderamiento  
      Es de esperar que en el futuro, las organizaciones de mujeres indígenas y no-indígenas, junto con sus organizaciones de apoyo y los donantes, faciliten este análisis y consideren más profunda y cuidadosamente la excepcional situación de las mujeres indígenas en el diseño de proyectos, programas y políticas generales.